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Escombros

octubre 2021

Me gustaría saber cómo quererte sin que me tengas miedo. De que te ahogue, de que te invada, de que te ate. Cómo explicar que no pido ni futuros ni promesas, sólo cuidado.

Fue mala mía aflojar. Estoy al tanto. No tenía opción y no me arrepiento de nada. Tan solo quisiera las herramientas para acompañarme en esta vulnerabilidad infinita. Bajé mis defensas. Demasiadas. Y ahora siento una vez más la fragilidad que había sabido manejar. Cuando la última persona que dejaste entrar fue hace más de una década es difícil transmitir el estado ruinoso de mi estructura. Mi gente camina con cuidado. A mi gente no me avergüenza pedirle compasión.

Pero a vos, novato en las aguas de mi existir, no quiero pedirte ni la hora. Segura estoy de que a regañadientes sin mirar el reloj me dirías algún número para resolver la situación. Para que todo vuelva a su lugar. Para ordenar. Priorizar la paz. 

Qué desgracia que en el querer haya necesidad. No me arrepiento de nada. No pudo ser de ninguna otra manera. Pero estoy pensando si tal vez ahora podría. Me parte el corazón imaginarme dando el portazo, pero no sé cuánto tiempo más pueda sentirme tan desnuda en una casa que se niega a guardarme un buzo.

No me quiero apropiar de vos. No quiero entrometerme en tu vida ni inmiscuirme en tus planes. Yo sólo quiero querer y ser querida. Sentirme avalada para pedirte ayuda. No quiero otra vez ser una carga. ¿Por qué es tan difícil no querer cuando no te sentís querida?

Irrefrenable

junio 2011
Es como si se estuviese muriendo. Tiene una vida hecha. La está viviendo, pero está hecha. Terminada. Dicen que uno siempre puede seguir aprendiendo, que uno siempre aprende, cambia. Pero no lo siento así. Él no aprende más. Ahora enseña. Ya está, se terminó. Trata de extraerle los últimos resquicios de libertad a una vida destinada a encarcelarse. Una vida clase media, con obligaciones de normalidad. No me da envidia, si no miedo. Se está muriendo. En un par de años también yo empezaré a morirme. A terminarme. Veo a mucha gente morirse de a poco. “Ahora la vida empieza”. Pero yo sólo veo un abismo por delante, una caída lenta de la que nadie sobrevive.

Él está cerca del suelo. Trata de tomar las últimas ramas que se asoman de la pared de piedra sin saber que ya casi termina. Que son las últimas ramas. Las últimas oportunidades de salvarse.

Yo lo veo caer y no comprendo su sonrisa. Se está muriendo. Muere inevitablemente y sonríe. Estira sus brazos para agarrar las ramas y salvarse. Pero muere. Sin lugar a dudas muere.

Mientras, yo siento que estoy siendo empujada al borde del aterrador abismo. Me arrodillo, trato de agarrarme del suelo, araño la tierra; pero soy irrefrenablemente arrastrada hacia ese borde mortal. El inconmovible tiempo me tira sin piedad al frío y oscuro vacío. Mientras caigo escucho músicas, veo ciudades, río, lloro, acaricio cuerpos, beso labios, duermo, me despierto, veo gente, la veo desaparecer. Y sigo cayendo. Y estoy muriendo.

Vapor

agosto 2010
Estoy huyendo;
de vuelta.
No lo hago adrede,
pero es lo que mejor sé hacer.

Es el instinto de supervivencia.
El mismo que me dice
"No te acerques al fuego,
¡Te quemarás!"

Si antes me fue útil,
últimamente se ha vuelto confuso.
Cuando quise tocar la llama me detuvo,
pero cuando el fuego va por dentro
me pide que me aleje de mí misma.

Y lo está logrando:
cada vez hace más frío.

Esperanto

agosto 2010
Pensando...
Mi cabeza vuela mientras camino.
GRITAR
No puedo; hay silencio, me escuchan.

No me siento dividida en dos,
me siento multiplicada en varias.
y todas exclaman cosas distintas.
Sin embargo todas quieren
GRITAR

Unas porque sí,
otras porque no.
Pero para todas ellas esto es demasiado.
Desbordo.

GRITAR
Descubrir qué carajo me pasa
GRITAR
Lograr escucharme
GRITAR GRITAR GRITAR

Me escucho,
pero no me comprendo.
Me falta un idioma,
uno que parece importante.

Sólo Quiero Ser Útil

marzo 2011
Siento el frío bisturí dividiendo mi organismo. Me separa en secciones para facilitar el estudio. No es una autopsia ya que nadie la ha pedido. Yo sólo quería ser útil.

Al igual que en vida quería molestar a los que corresponde, pero en pos de un bien, - aunque suene ingenuo-, en pos de un bien mayor. Así que si bien molestaba a unos hacía lo posible por ser útil. Por ayudar. Por mejorar las cosas. Por facilitar lo que se pone complicado.

Así que aquí me encuentro. Siendo cortada por un brillante y esterilizado bisturí. Para abono no era lo mejor. Cremada hubiera contribuido a la contaminación atmosférica. Enterrada en un ataúd no hacía bien a nadie. Por lo tanto decidí que luego de muerta me utilizaran para lo que se precise. Cualquier cosa. Cualquier tarea. Lo que sea que hiciera falta.

Aquí estoy; sintiendo el frío bisturí dividiendo mi organismo y percibiendo la ansiedad en los novatos de anatomía. La repugnancia de unos cuantos, la felicidad de unos menos y la duda presente en todos: ¿Y si en la camilla estuviera yo?

Siento la exposición tan grosera, el cuerpo paralizado, el dolor insoportable del frío bisturí dividiendo mi organismo y me sonrío. Me encanta ayudar.

Rendirse o Desesperanza por el Presente

marzo 2009
Un cuerpo corrompido por el odio
no puede asimilar lo muerto,
sólo consigue comprender
lo pútrido de la vida a su alrededor.

Saber que el fin llega
no confiere el permiso
a empaparse en su desolación.

Disfrutar con un laberinto sin salida
de la locura que atormenta
es la rendición con el ahora.

Saborear la vida como un infierno
no habla de un personaje perturbado
sino de una sociedad
que atormenta al pensador.

Sentir el calor de la ira
y el frío de las lágrimas
que expresan la victoria
de la rabia carnal contra una mente abarrotada.

Cuando el tiempo no pasa con uno
y pasa sobre el humano
es la rendición con el ahora.

Esperando que el futuro sea mejor
y cuando llega se transforma en presente endemoniado,
eso es la rendición con el ahora.

La Alfombra

mayo 2021

(aviso de contenido: suicidio)


Qué ganas de abrirme las venas,
ver la sangre fluir
y encharcarse
a mi alrededor. 
Empezar a sentir a la vez
el frío y el cansancio.
Nada puede dejarte más agotada que la muerte.
Salvo la vida.
Agotada.
Estoy agotada.
Sólo quiero morir.
Mi vida reside en estar sentada.
Setenta por ciento computadora.
Repetición.
Los mismos videos.
Los mismos shows.
Ya ni siquiera películas.
Con mi cuerpo sólo hay discusión.
Duele porque no lo ayudo.
Pero no quiero hacer nada.
No quiero mejorar, no quiero estudiar.
No veo nada por delante.
Sólo una constante supervivencia.
Mejoro y empeoro y siempre vuelvo a imaginar
mi sangre empapando la alfombra azul oscura de mi cuarto.
Las paredes con humedad.
La pintura gastada.
Nadie puede entrar,
sólo van a ensuciar.
Siempre vuelvo a la sangre encharcando el piso.
A la laguna caliente que fantaseo me rodearía.
Son todos paréntesis.
Sólo oasis en un camino que lleva al desierto.
No veo nada por delante.
Sólo veo sobrevivir.
Y quién carajo quiere vivir sobreviviendo.
¿Qué es estar vivo?
La estafa absoluta de soportar la existencia,
tener un buen momento y decirse
que eso es vivir.
Son sólo paréntesis.
La vida es una larga lista de tal vez y deberías.
Lleno de algunos días
que se presentan vacíos
e imposibles.
Sólo quiero estar muerta,
todo lo demás son paréntesis.
Vivo luchando por seguir de este lado 
y no es mi lucha.
Sólo espero que algún día
me dejen morir en paz.

Acá Estoy

junio 2010
Bajo mi cabeza,
suspiro.
Cierro los ojos,
inspiro lentamente.

Escucho atenta.
Espero que digan mi nombre.
Mas yo sé que no lo saben.
No se los he dicho.

Fantaseo con lo imposible.
Que saben quien soy,
sólo esperan que me acerque.
No me acerco.

Susurro mi nombre,
muy bajito,
desde donde estoy,
pero nadie se da vuelta.

Me acerco un poco,
vuelvo a susurrar.
Quiero que me oigan,
que se den vuelta.

Me levanto,
camino a paso largo,
me acerco,
les digo.

Ya me escucharon,
pero ya nada me detiene.
Grito mi nombre
al cielo, a la Tierra.

Grito, grito, grito,
grito hasta las lágrimas.
Me arrodillo y vuelvo a susurrar: 
"Óiganme, por favor"

Vacío

 2010

Han destruido mi cuerpo
lo inunda un gran agujero.
Donde estaba mi garganta
hay dos mitades irreparables,
ya no pasa el aire
y arde.
Pero creo que seguiré viva.
Las tiras que cuelgan inertes a mis costados,
ya no funcionan como brazos,
ensangrentadas y llenas de tajos
sólo queman.
Pero siento que voy a seguir viviendo.
Donde estaba mi estómago
hay un gran vacío
sólo capta el aire
que no produce placer al respirar
pero sé que voy a seguir viva.
Mis dedos sienten todo,
sienten el más leve viento
por estar en carne viva.
A veces tengo suerte;
simplemente dejan de sentir.
Pero presiento que voy a seguir viva.
Mis piernas no funcionan
y mi cara ya no se mueve.
Y mi pecho,
mi pecho,
ha dejado de funcionar.
Porque si lo hiciera
no podría levantarme por la mañana
y sentir el sempiterno dolor que mi corazón abriga.
Pero estoy segura que voy a seguir viva
y eso es lo que más duele.

Cansancio

abril 2013
Cansancio.
Cansancio de antes de empezar.
Cansancio por todo lo que tenés que hacer.
Cansancio por todo lo que ya hiciste.

Drenaje de las ideas
y de las ganas.
Cuando cada mañana
es empezar una página en blanco.
Y ver todo lo que falta.

Y estar bien un rato,
efímero.
Porque también sucede.
No estás todo el tiempo mal.
Pero después volvés, a no estar bien.

El cansancio.
Omnipresente.
En todos lados.
Sin ganas de comer.
Sin ganas de ver a nadie.
Sin ganas de leer.
Sin ganas de escribir.

Pero garabateás la página en blanco.
Le ponés letras.
Las tachás, porque eran pésimas.
Empezás de nuevo.
Y no necesariamente esta vez es mejor.
Pero las dejás.
Y te obligás a seguir escribiendo.

Te obligás a levantarte de la cama.
Te obligás a ver gente.
Te obligás a hacer ejercicio.
Te obligás a hablar con los demás
Te obligás a sonreir.
Te obligás a estar bien.

Te obligás a leer,
a reirte, a comprar cuadernos,
a estudiar algo, a salir de tu casa,
a ver a tu familia.
Te obligás a parecer bien.

Y entonces entendés,
por qué es que estás tan cansada.