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Nerd

abril 2013
Por un momento
pensé el leer algo
impresionante.

Escribir algo impresionante.
Algo sobre el cambio.
Y el miedo al cambio.

El miedo a no poder cambiar
junto con el cambio.
El miedo a fallar en el mismo lugar.

Pero...
pero no es lo que me sale.
Me sale otra cosa.

Quiero decir otra cosa.
Quiero hablar de algo más
De una boludez.
De la boludez que me sale escribir.

Quiero hablar de la Hermione primer libro que tengo adentro.
Y supongo otros también.
Esa persona que en medio de la clase...
cuando el docente mira,
con cara de
"no puede ser, no puede ser
que NADIE haya estudiado"
Y mi Hermione salta diciendo PROFE, NO.
JURO QUE YO ESTUDIÉ.
YO SÉ LA RESPUESTA.

Están los profes que apelan a la compasión,
"por favor, no puede ser que esto a esta altura no lo sepan"
Silencio sepulcral.
Y Hermione gritando YO LO SÉ.
YO LO SÉ.

Pero trato de callarla.
No llamar la atención.
No levantar la mano lo más alto posible
"ESTÁ HABLANDO DE LA COMPARACIÓN CON COMTE"
o alguna cosa por el estilo.
Porque no vale nada.

Pero MIERDA que cuesta.

Cansancio

abril 2013
Cansancio.
Cansancio de antes de empezar.
Cansancio por todo lo que tenés que hacer.
Cansancio por todo lo que ya hiciste.

Drenaje de las ideas
y de las ganas.
Cuando cada mañana
es empezar una página en blanco.
Y ver todo lo que falta.

Y estar bien un rato,
efímero.
Porque también sucede.
No estás todo el tiempo mal.
Pero después volvés, a no estar bien.

El cansancio.
Omnipresente.
En todos lados.
Sin ganas de comer.
Sin ganas de ver a nadie.
Sin ganas de leer.
Sin ganas de escribir.

Pero garabateás la página en blanco.
Le ponés letras.
Las tachás, porque eran pésimas.
Empezás de nuevo.
Y no necesariamente esta vez es mejor.
Pero las dejás.
Y te obligás a seguir escribiendo.

Te obligás a levantarte de la cama.
Te obligás a ver gente.
Te obligás a hacer ejercicio.
Te obligás a hablar con los demás
Te obligás a sonreir.
Te obligás a estar bien.

Te obligás a leer,
a reirte, a comprar cuadernos,
a estudiar algo, a salir de tu casa,
a ver a tu familia.
Te obligás a parecer bien.

Y entonces entendés,
por qué es que estás tan cansada.