Distancia

octubre 2011

¿Cómo distinguir entre aquellas personas a las que les borrarás la cara y les quitarás el nombre, de aquellas a las que recordarás, que te marcarán, y que extrañarás a pesar de todo? Del tiempo, de la distancia. ¿Cómo enfrentarse en el presente a una vida que dura una vida? ¿Cómo diferenciar el amor de la simpatía antes de que sea tarde?

¿Tendrá sentido en veinte años haber perdido a alguien por algunos miles de kilómetros? ¿Me acordaré acaso de su sonrisa? O tal vez la deforme. O tal vez la vuelva irritante, y la recuerde insoportable para poder seguir viviendo. O tal vez la viva extrañando, arrepintiéndome de no haber hecho lo imposible. O tal vez me dé por vencida, y desista de buscarle respuesta a tantos por qués del travieso destino. O tal vez esté exagerando. Imposible decirlo, imposible saberlo.

La palabra amor siempre es demasiado fuerte, pero hacia atrás sólo se ven amores perdidos. Por momentos la gente pierde sentido, y por momentos es el tiempo el que se vuelve absurdo. Todo pasará. Todos somos pasajeros, todos finitos. La pregunta que resuena en el fondo de nuestra mente. “¿existe el más allá?”. Porque no es sólo la muerte la que aleja a las personas. Y es cuando sentimos que una lucha se avecina que aparece aquella duda inevitable.


¿Vale la pena que luche por tí?