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Escombros

octubre 2021

Me gustaría saber cómo quererte sin que me tengas miedo. De que te ahogue, de que te invada, de que te ate. Cómo explicar que no pido ni futuros ni promesas, sólo cuidado.

Fue mala mía aflojar. Estoy al tanto. No tenía opción y no me arrepiento de nada. Tan solo quisiera las herramientas para acompañarme en esta vulnerabilidad infinita. Bajé mis defensas. Demasiadas. Y ahora siento una vez más la fragilidad que había sabido manejar. Cuando la última persona que dejaste entrar fue hace más de una década es difícil transmitir el estado ruinoso de mi estructura. Mi gente camina con cuidado. A mi gente no me avergüenza pedirle compasión.

Pero a vos, novato en las aguas de mi existir, no quiero pedirte ni la hora. Segura estoy de que a regañadientes sin mirar el reloj me dirías algún número para resolver la situación. Para que todo vuelva a su lugar. Para ordenar. Priorizar la paz. 

Qué desgracia que en el querer haya necesidad. No me arrepiento de nada. No pudo ser de ninguna otra manera. Pero estoy pensando si tal vez ahora podría. Me parte el corazón imaginarme dando el portazo, pero no sé cuánto tiempo más pueda sentirme tan desnuda en una casa que se niega a guardarme un buzo.

No me quiero apropiar de vos. No quiero entrometerme en tu vida ni inmiscuirme en tus planes. Yo sólo quiero querer y ser querida. Sentirme avalada para pedirte ayuda. No quiero otra vez ser una carga. ¿Por qué es tan difícil no querer cuando no te sentís querida?

La Alfombra

mayo 2021

(aviso de contenido: suicidio)


Qué ganas de abrirme las venas,
ver la sangre fluir
y encharcarse
a mi alrededor. 
Empezar a sentir a la vez
el frío y el cansancio.
Nada puede dejarte más agotada que la muerte.
Salvo la vida.
Agotada.
Estoy agotada.
Sólo quiero morir.
Mi vida reside en estar sentada.
Setenta por ciento computadora.
Repetición.
Los mismos videos.
Los mismos shows.
Ya ni siquiera películas.
Con mi cuerpo sólo hay discusión.
Duele porque no lo ayudo.
Pero no quiero hacer nada.
No quiero mejorar, no quiero estudiar.
No veo nada por delante.
Sólo una constante supervivencia.
Mejoro y empeoro y siempre vuelvo a imaginar
mi sangre empapando la alfombra azul oscura de mi cuarto.
Las paredes con humedad.
La pintura gastada.
Nadie puede entrar,
sólo van a ensuciar.
Siempre vuelvo a la sangre encharcando el piso.
A la laguna caliente que fantaseo me rodearía.
Son todos paréntesis.
Sólo oasis en un camino que lleva al desierto.
No veo nada por delante.
Sólo veo sobrevivir.
Y quién carajo quiere vivir sobreviviendo.
¿Qué es estar vivo?
La estafa absoluta de soportar la existencia,
tener un buen momento y decirse
que eso es vivir.
Son sólo paréntesis.
La vida es una larga lista de tal vez y deberías.
Lleno de algunos días
que se presentan vacíos
e imposibles.
Sólo quiero estar muerta,
todo lo demás son paréntesis.
Vivo luchando por seguir de este lado 
y no es mi lucha.
Sólo espero que algún día
me dejen morir en paz.

Las Aventuras de Ricota: Miércoles

septiembre 2021

Los miércoles de Ricota son días de sorpresa. Al día de la fecha la gacela Ricota no ha tenido dos miércoles iguales. Ella no toma nota ni tiene mucha memoria, pero considera la irrepetibilidad de los miércoles una verdad indiscutible. No hubo hasta ahora dos vientos iguales, dos caminatas iguales o dos encuentros iguales. Ricota trata cada miércoles como un juego de siete diferencias, pero a ella le alcanza con una. En los miércoles encuentra la sorpresa porque la busca.

Abre bien los ojos y escucha con atención. Lo siente por primera vez a este pasto moviéndose tan suavemente al mediodía. Se detiene un momento para inspirar bien profundo, satisfecha de haber presenciado lo nunca antes sucedido.

O se acerca a tomar agua pero por otro camino.

Ricota encuentra la sorpresa en el constante suceder inesperado de cada miércoles, segura de que cuando la sorpresa no se topa con ella, quien busca encuentra.