Cansancio

abril 2013
Cansancio.
Cansancio de antes de empezar.
Cansancio por todo lo que tenés que hacer.
Cansancio por todo lo que ya hiciste.

Drenaje de las ideas
y de las ganas.
Cuando cada mañana
es empezar una página en blanco.
Y ver todo lo que falta.

Y estar bien un rato,
efímero.
Porque también sucede.
No estás todo el tiempo mal.
Pero después volvés, a no estar bien.

El cansancio.
Omnipresente.
En todos lados.
Sin ganas de comer.
Sin ganas de ver a nadie.
Sin ganas de leer.
Sin ganas de escribir.

Pero garabateás la página en blanco.
Le ponés letras.
Las tachás, porque eran pésimas.
Empezás de nuevo.
Y no necesariamente esta vez es mejor.
Pero las dejás.
Y te obligás a seguir escribiendo.

Te obligás a levantarte de la cama.
Te obligás a ver gente.
Te obligás a hacer ejercicio.
Te obligás a hablar con los demás
Te obligás a sonreir.
Te obligás a estar bien.

Te obligás a leer,
a reirte, a comprar cuadernos,
a estudiar algo, a salir de tu casa,
a ver a tu familia.
Te obligás a parecer bien.

Y entonces entendés,
por qué es que estás tan cansada.