Vapor

agosto 2010
Estoy huyendo;
de vuelta.
No lo hago adrede,
pero es lo que mejor sé hacer.

Es el instinto de supervivencia.
El mismo que me dice
"No te acerques al fuego,
¡Te quemarás!"

Si antes me fue útil,
últimamente se ha vuelto confuso.
Cuando quise tocar la llama me detuvo,
pero cuando el fuego va por dentro
me pide que me aleje de mí misma.

Y lo está logrando:
cada vez hace más frío.