septiembre 2009
Ya hemos escuchado sobre el trotskismo, el radicalismo, el oficialismo, el budismo, el ateísmo, el menemismo, el kirchnerismo, el peronismo y todos los ismos posibles. Sin embargo hasta el día de hoy las listas no podían concordar en una sola corriente. Hoy el lunes, 14 de septiembre de 2009, se ha encontrado el elemento común a todas las listas del CECaP*, más precisamente a las pasadas por divisiones de todas las listas de nuestro querido centro: el acuerdismo general.
Esta doctrina es bastante simple, consiste en contestar cualquier pregunta, acotación, crítica (tanto constructiva como destructiva) o comentario con un “Estoy totalmente de acuerdo…”. A continuación se comunicará el propio punto de vista, precedido por un “y”, como por un “además”, como con el clásico “pero”, un tanto discriminado y relegado a un tercer lugar debido a que expresa un desacuerdo demasiado explícito. Sin embargo el contenido de la segunda parte siempre o casi siempre es opuesto al comentario (porque si alguien osa hablar a los maestros de la hipnotización, suele ser para contradecir todo, o parte del discurso; una suerte de relaciones de las que cualquier profesor de historia estaría casi orgulloso, de no ser porque la mayoría de las comparaciones están más que tirados de los pelos, un escucha atento podría acotar “Qué tiene que ver la mermelada con la comisión de fomento” –a falta del famoso chancho que curte los cargos más altos de RRPP-). Además el contenido de la réplica estará repleto de notaciones destinadas a convencer al receptor. El acuerdismo es tanto aceptado como utilizado por las mentes más perversas brillantes de nuestro colegio.
El acuerdismo avanzado es un afluente del clásico acuerdismo, consistente en repetir el comentario con un matiz de ironía, como si la acotación fuera obvia, casi como una base del discurso mismo, y como siempre la segunda parte refutando la primera y con función convencitiva (me perdone el de lengua) hacia el receptor. Esta última técnica está reservada para los más hábiles, no apto para marionetas.
Esta doctrina es bastante simple, consiste en contestar cualquier pregunta, acotación, crítica (tanto constructiva como destructiva) o comentario con un “Estoy totalmente de acuerdo…”. A continuación se comunicará el propio punto de vista, precedido por un “y”, como por un “además”, como con el clásico “pero”, un tanto discriminado y relegado a un tercer lugar debido a que expresa un desacuerdo demasiado explícito. Sin embargo el contenido de la segunda parte siempre o casi siempre es opuesto al comentario (porque si alguien osa hablar a los maestros de la hipnotización, suele ser para contradecir todo, o parte del discurso; una suerte de relaciones de las que cualquier profesor de historia estaría casi orgulloso, de no ser porque la mayoría de las comparaciones están más que tirados de los pelos, un escucha atento podría acotar “Qué tiene que ver la mermelada con la comisión de fomento” –a falta del famoso chancho que curte los cargos más altos de RRPP-). Además el contenido de la réplica estará repleto de notaciones destinadas a convencer al receptor. El acuerdismo es tanto aceptado como utilizado por las mentes más perversas brillantes de nuestro colegio.
El acuerdismo avanzado es un afluente del clásico acuerdismo, consistente en repetir el comentario con un matiz de ironía, como si la acotación fuera obvia, casi como una base del discurso mismo, y como siempre la segunda parte refutando la primera y con función convencitiva (me perdone el de lengua) hacia el receptor. Esta última técnica está reservada para los más hábiles, no apto para marionetas.
*Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini