Labios con Sabor a Sueños

julio 2011

Esa fina línea entre verdad y fantasía lentamente se iba disolviendo. Cada sueño borraba palabra por palabra los textos destinados al mundo de lo tangible. Poco a poco los labios tenían sólo el gusto de lo efímero, de lo imaginado. Labios con gusto a imaginación. Mas los besos, repetidos por millones, en la escuela, en la fiesta, en el cuarto, en la cama; los besos ya existían. Besos con gusto a fantasía, sin embargo besos.

Porque no importaba lo que en verdad sucediera, ya que la verdad se desdibujaba cada noche. Con cada amanecer se sacrificaba un momento. Con cada vez que el Sol asomaba había una nueva historia que se sumaba a esa neblina del limbo entre dos mundos. ¿Acaso era una hora de verdad que se perdía o un sueño de mentira que se agregaba? No había manera de saberlo. Pero de todos modos no importaba.

Ningún momento de cruda verdad se acercaba a los fantásticos sueños; y ningún sueño se acercaría jamás a la realista verdad.