enero 2016
No me preocupa morirme. Morimos seguido.
Nos matamos seguido.
Borramos de la existencia
partes nuestras
todo el tiempo.
La muerte final asusta,
pero no veo muy claro a quién.
El acto más egoísta existente,
el más cruel.
Porque es una mentira que se muere solo.
Se arrastra una parte.
Matamos al morir
porciones de otros.
Angurrientos secuestramos
aguas de los otros.
Como si supiéramos
que a donde sea que no vamos,
hay mares que crecen.
En un acto final de bondad
realizamos la cuidadosa tarea
de capturar aguas saladas.
Ayudamos a los pequeños mares.
Justificamos así el asesinato
de esas partes de los demás.
Nos conciliamos con nuestro crimen.
Matamos y creamos.
Morimos y matamos.